ASÍ SE PREPARÓ LA SALIDA A POSADAS
Hace bastante tiempo que todos nuestros chicos y chicas empezaron a preparar la salida al Parque Prehistórico de Posadas, independientemente de si iban o no.
Lo primero que hicimos fue en la asamblea comentar qué cosas pensábamos que íbamos a encontrar en esa salida. No sólo lo comentamos en gran grupo sino que además con folio giratorio dibujaron sus ideas.
Además de imaginar qué podían encontrar con ayuda de google map trabajamos el recorrido que íbamos a seguir en autobús desde Brenes a Posada. Es realmente fantástico ver si cómo algunos son capaces de leer este tipo de texto y llegar a extraer información solos, incluso sin yo preguntarlos y oir de sus bocas el tiempo que íbamos a tardar en horas y minutos, los kilómetros del recorrido o el origen y destino de esta salida.
Son lecturas con sentido, lecturas que les motiva a algunos, datos que el mismo día de la excursión iban preguntando si ya habíamos pasado por Rosales o por Lora, el tiempo que nos quedaba.
Por culpa de tiempo hubo que aplazarla un mes pero viendo sus caras, lo bien que se lo pasaron, sus risas en el autobús, cómo se lo pasan en grande.... familia mereció la pena esperar.
Tras un viaje en el que iban observando el paisaje, las vias del tren que sabían íbamos a cruzar, los límites de velocidad que alguno iba controlando, ese Matías preguntando todo el tiempo los minutos con mi propio móvil o ese Miguel que en vez de Lora decía Dora del Río el tiempo pasó corriendo.
Llegamos y lo primero fue desayunar sentados en mitad del poblado.
Junto a los niños de María Luisa comenzamos visitando diferentes chozas. Aunque antes a medida que iban terminando observaron varias fogatas, vieron fósiles de animales, se metieron dentro de tiendas campañas como las que a veces había dentro de las cuevas, cogieron piñas sobre todo Juan José, nuestro niño piña.

Casa casa especializada en un oficio, los cazadores, los pescadores, los ganaderos, la de las personas que hacían la ropa donde vimos diferentes telares, la del chaman ...
Quizás el momento más angustioso fue la entrada al dolmen, fuimos muy ajustados.
Por último estuvieron pintando sobre una pared.
Una vez que terminamos nos fuimos a comer y a jugar un ratito mientras nosotras almorzamos cuando ellos terminaron.














































































































































































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