Nunca los principios son fáciles aunque ayer costó un poquito menos porque cada uno de vuestros niños y niñas tenía en clase a su mamá, su papá, su abuela o su hermana mayor.
Empezar tres años no es tarea fácil y eso que muchos dicen que lo peor es el primer trimestre de primero....cada edad tiene su dificultad lo se pero estoy segura que como siempre, aunque ahora lo vea todo muy negro ellos y yo nos haremos a la situación y el cansancio de hoy martes, los llantos, los vómitos, las media lenguas, las frases de "¿cuándo me voy con mamá?", "¡hay que compartir!", "no puedo cerrar la mochila" o yo misma diciéndoles "¿ tú quieres irte a casa? pues yo también con mi hija, yo también quiero llorar"... todo pasará, os lo aseguro.
LLegamos a un espacio nuevo, aunque para algunos de la clase sea el cole de Rocío o de los hermanos, sin embargo ahora es su clase, la de los pequeños de tres años...
Toca entrar después de ver llegar a unos maestros algo locos. Maestros que nos contagiamos tanto unos de otros que nos apuntamos a llegar al cole si es necesario en un carro, muertos de risa. Somos distintos unos de otros pero os aseguro que luego esto es una familia y la cigüeña nuestra casa, una casa a la que llegué hace 18 años y donde supe nada más entrar que aquí me quedaba.
Con una canción de bienvenida nos fuimos haciendo más o menos al sitio aunque costó eso de sentarse con el niño o niña en brazo.
Quería oírles sus vocecillas, quería romper el hielo del momento pero costó un poco. Han pegado las fotos de su verano con el fin de teneros cerca y sobre todo a partir de la situación especial de la manera de llegar al cole los maestros este año.
Tras pegar las fotos en la cartulina nos fuimos de excursión por el cole para conocer los servicios, la biblioteca donde oiremos miles de historia o donde iremos a buscar información para el proyecto que estemos investigando, el salón de usos múltiples donde haremos psicomotricidad, música o nos reuniremos todo el ciclo de infantil para por ejemplo recibir la visita de un experto, nuestro patio, la puerta de salida.
Juntos compartimos un momento de juego con el paracaídas que nos prestaron los maestros de educación física del cole.
También conocimos el banco de la palabra, un lugar de encuentro, de reflexión, de resolución de conflictos, de mirar las nubes y los pájaros volar....un lugar de recuerdo para los maestros del cole más antiguo porque lo hizo Marchena para rendir homenaje a nuestra querida Maestra Susana que falleció hace seis años.
Y para finalizar el recorrido por el cole que mejor que intentar una foto de recuerdo de todos.... se hizo lo que se pudo.
Antes de irnos la seño Juana y yo quisimos entregarles una piruleta de regalo por el día tan especial vivido, endulzar así ese final de mañana....
Finalizo esta entrada con un poema muy bonito de Gabriel Celaya....
Educar es lo mismo que poner un motor a una barca,
hay que medir, pensar, equilibrar,
y poner todo en marcha.
Pero para eso, uno tiene que llevar en el alma
un poco de marino, un poco de pirata,
un poco de poeta,
y un kilo y medio de paciencia concentrada.
Pero es consolador soñar, mientras uno trabaja,
que esa barca, ese niño irá muy lejos por el agua.
Soñar que ese navío llevará nuestra carga de palabras
hacia puertos distantes, hacia islas lejanas.
Soñar que cuando un día esté durmiendo nuestro propio barco,
en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.
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